| El MERCOSUR como estrategia
de desarrollo e inserción internacional de nuestra región.
Cuando en 1991 se suscribió el Tratado de Asunción,
que dio origen al MERCOSUR, se pensó en un proceso de integración,
donde el comercio fue el eje por el cual se reunían los
cuatro países miembros. Sin embargo, a medida que se quiere
profundizar en dicho proceso es necesario tener en cuenta otros
aspectos, como pueden ser el político, social, cultural,
laboral, migratorio, educación, de salud, etc. Es decir,
ampliar a otros temas que no necesariamente sea el económico.
Hoy, la situación de nuestra región demuestra que
existe una profunda crisis política, social y económica,
donde se advierte una crisis del modelo de crecimiento caracterizado
por la destrucción de capital físico, de capital
humano (por el desempleo, la marginación y la emigración)
y de capital social (destrucción de los tejidos sociales
que produce la segmentación y la exclusión).
La realidad socioeconómica nos señala las terribles
condiciones sociales, la vulnerabilidad externa de nuestra región,
el endeudamiento externo y su influencia en el desarrollo sustentable,
así como el desmantelamiento de buena parte de los aparatos
productivos.
En este contexto, debemos ver al MERCOSUR como la estrategia
de desarrollo e inserción internacional de nuestra región,
pero destacando la necesidad de nutrirlo de nuevas expectativas
y de un renovado compromiso, para que sea un instrumento fundamental
para nuestros países dentro de un camino de recuperación
económica y social.
Así es como debemos entender al MERCOSUR, no sólo
como un espacio económico, social y político ampliado,
sino también como una opción estratégica
de la política externa de nuestros países. En donde
es necesario avanzar en nuevas estrategias de cooperación,
no sólo en áreas económicas, sino también
en áreas sociales, científico-tecnológicas,
medioambientales, educativas y culturales.
El actual desarrollo de la vida internacional y, especialmente,
el reracionamiento que implica compartir con otros Estados vínculos
muy fuertes como los que se generan en un proceso de integración,
nos demuestran que no sólo los órganos del Estado
encargados de las relaciones exteriores actúan en esta
dimensión internacional, sino que existen numerosas agencias
del Estado llamadas a producir políticas con implicaciones
internacionales. Fenómeno que se ha dado en llamar la descentralización
de la política exterior de los Estados.
El objetivo será entonces en un futuro, fomentar la creación
de un Consejo Federal de Población a nivel regional, para
poder acordar con nuestros pares de los otros países miembros,
objetivos y planes comunes en aquellos temas donde la población
juega un rol fundamental.
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