Presentación de la edición
Una vez más el Archivo General de la Nación agradece
a la Fundación Nueva Mayoría y en particular a su
Director Rosendo Fraga, la generosa contribución con esta
Casa.
A su participación en el procesamiento técnico
y en la edición del archivo Agustín P. Justo, se
suma ahora la reedición de la obra, que por el gran interés
que suscitó en la comunidad académica se encontraba
agotada, con la inclusión de los fondos documentales José
Félix Uriburu y Julio Argentino Roca (h) . Estos auxiliares
heurísticos elaborados en 1984 y 1987 respectivamente,
permanecieron hasta la fecha inéditos, y fueron adaptados
para la presente publicación.
Con esta obra el Archivo General de la Nación, espera
iniciar una colección de instrumentos de búsqueda
que describan la documentación producida por los ex-presidentes
argentinos, cuyos papeles forman parte del Patrimonio Documental
de la Nación.
Palabras Preliminares
La documentación que describe el presente auxiliar, abarca
los fondos documentales producidos por los ex presidentes José
Félix Uriburu y Agustín P. Justo y por el ex vicepresidente
Julio A. Roca (h), y proporciona información esclarecedora
para el análisis de un período clave en la historia
nacional del siglo XX.
Como consecuencia de la gran depresión, se produjo en
la Argentina la quiebra del Estado liberal concebido en el 80,
y su reemplazo por una época nueva, que anticipa en algunos
aspectos la etapa del peronismo.
Ante el curso crítico que tomaron los acontecimientos,
se dictaron un conjunto de medidas tendientes a encauzar una reforma
moderada del Estado desde arriba, reprimiendo simultáneamente
las soluciones radicalizadas que proponían algunos sectores
sociales. Las transformaciones no se fundaron en teorizaciones
previas sino que por el contrario, se desarrollaron partiendo
de la conjunción de respuestas pragmáticas a las
cuestiones planteadas por una crisis totalizadora, que requería
la adaptación urgente a las condiciones imperantes en el
país y en el mundo.
La Revolución del 6 de setiembre, si bien tuvo mucho de
restauración de la Argentina conservadora, y de revanchismo
de parte de la vieja oligarquía política desplazada
después del 16, fue también el punto de partida
para una serie de cambios que conmovieron el orden económico,
social y político.
En el plano económico, el Estado intervino activamente
en el marco de un neoliberalismo de sesgo keynesiano, que se ejerció
gracias a la puesta en marcha de un conjunto de mecanismos reguladores
del sistema monetario y del régimen financiero.
La economía dirigida insumió una notable ampliación
de las funciones de gobierno, lo cual se tradujo en dos tipos
de medidas. Las de orden financiero, cuyo objetivo fue asegurar
el fortalecimiento de la moneda, como las creaciones del Banco
Central de la República Argentina y del Instituto Movilizador
de Inversiones Bancarias, el control de cambios, la ley de unificación
de impuestos internos y el abandono de la convertibilidad. El
otro paquete de medidas estuvo destinado a regular la producción
y a apuntalar la renta agraria. A lo largo de este período
se gestó un proceso de semindustrialización dependiente,
que en virtud de la crisis mundial, se aplicó a la expansión
del mercado interno. El fomento de la industria liviana fue propiciado
por el Estado como una faceta más de su política
intervencionista, que lo condujo en algunos casos a asumir un
rol empresario . Es que el Gobierno intentó en ocasiones
suplir a la iniciativa privada, con frecuencia a través
del Ejército . Sin embargo el aparente nacionalismo, quedó
deslucido por acuerdos comerciales del tipo Roca-Runciman, y por
las disposiciones preferenciales hacia las inversiones extranjeras,
que coincidieron con las nuevas formas de colocación del
capital internacional.
La crisis económica y el aislamiento que perjudicó
a los productores rurales en razón del estallido de la
Segunda Guerra Mundial, motivó que algunos de ellos, hasta
entonces librecambistas, adhirieran al proteccionismo. Es decir
que los antiguos grupos dominantes de la economía argentina,
fueron los motores del cambio en los años 30, pero sin
perder el control sobre la vida económica y política.
En el aspecto social, el Estado también cumplió
una actuación destacada en la administración del
trabajo. Esta década nos muestra un fuerte crecimiento
poblacional, más que nada por efecto de las migraciones
internas, que obedecieron a las pautas impuestas por un proceso
de industrialización regionalizado. Por otra parte, fue
notable el deterioro social producido por el desempleo y la caída
del salario real. En lo que respecta a la organización
sindical, a partir de 1930 surge una confederación obrera
única, la CGT, que pese a su unificación, continuó
inmersa en el conflicto entre las diferentes facciones internas.
Lentamente la clase obrera fue simpatizando cada vez más
con el nacionalismo popular.
En el plano político, las Fuerzas Armadas asumieron un
papel protagónico, que se manifestó en las primeras
interrupciones del orden constitucional, abriendo un período
de cinco décadas de inestabilidad.
Las dos líneas políticas de setiembre graficaron
lo nuevo y lo viejo de la Revolución, y ambas encontraron
una oposición enconada desde los sectores democráticos
de la sociedad. Si unos buscaron el autoritarismo, en ocasiones
nacionalista, que con un fuerte contenido corporativo desechó
por ineficaz el libre juego partidario de la democracia; otros
trabajaron por la implantación, mediante el fraude, de
un sistema democrático restringido que llevara al país
a las instancias previas a la Ley Saenz Peña.
La urgencia por responder a los interrogantes que trajo aparejada
la crisis y a las cuestiones ya vislumbradas pero no resueltas,
motivaron la aparición de nuevas corrientes de pensamiento
en los partidos tradicionales y el nacimiento de agrupaciones
políticas que tendrán un rol preponderante en la
Argentina contemporánea.
Archivo José Félix Uriburu
Este fondo, que contiene 7.587 documentos repartidos en 27 unidades
archivísticas, ingresó a este Archivo General mediante
donación de Elena Uriburu de Chiappori, Marta Uriburu de
Ayerza y María Laura Vedoya de Uriburu.
Los papeles fueron clasificados en primer lugar, separando la
documentación privada de la pública. En asegundo
lugar, se diferenció dentro de la documentación
privada, aquella que fue producida personalmente por Uriburu,
de la producida por su familia; mientras que para la documentación
pública se aplicó el criterio funcional.
Los auxiliares descriptivos que se prepararon fueron un cuadro
de clasificación y un índice temático, que
consigna el número de legajo y de pieza documental.
Archivo Agustín P. Justo
Este fondo incluye aproximadamente 16.300 piezas, repartidas
en 79 cajas, más 66 unidades archivísticas de correspondencia.
Los documentos pasaron a integrar el Patrimonio Documental de
la Nación, gracias a la donación de Virginia Justo
de Segura, Otilia Justo de Sánchez Terrero y Liborio Justo,
hijos del ex Presidente.
La documentación fue clasificada en tres grandes grupos:
I. Documentación particular II. Documentación Pública
III. Documentación perteneciente a su secretario privado
Miguel J. Rojas. El primer grupo, que se refiere a la vida personal
y familiar de Justo, comprende la correspondencia, tarjetas, folletos
e impresos recopilados. El segundo grupo está relacionado
con su gestión al frente del Estado y está subdividido
en período pre-presidencial, presidencial y post-presidencial.
En el primer caso, las series se determinaron a partir del tipo
documental (Correspondencia), de las funciones del productor (Director
del Colegio Militar) y del tema (Campaña Electoral, Conspiraciones
contra Uriburu). En el segundo caso, las series se identificaron
de acuerdo al organismo productor de la documentación (Ministerios,
Municipalidad, Secretaría de la Presidencia), al tema (Giras
Presidenciales, Conspiraciones contra Justo) y al tipo documental
(Discursos y Correspondencia). En el tercer caso, las series se
constituyeron en base al tipo documental (Correspondencia) y por
tema (Política Nacional). Para el tercer grupo se siguió
el mismo criterio que para los anteriores.
La documentación de cada serie fue ordenada cronológicamente,
a excepción de la correspondencia, que luego de ser clasificada
en recibida, emitida y entre terceros, fue ordenada en forma alfabético-cronológica.
.Como auxiliares descriptivos de este fondo se elaboraron un
cuadro de clasificación y un índice temático,
donde se respeta la separación entre los grupos documentales.
Archivo Julio A. Roca (h)
Esta documentación, que comprende alrededor de 3.400 piezas,
ingresó al Archivo General de la Nación junto al
fondo de quien fuera su padre, el general Julio A. Roca, el 20
de julio de 1967.
El Archivo Roca (h) fue clasificado en una primera etapa, separando
los documentos particulares de aquellos producidos durante su
gestión pública; para en una segunda etapa aplicar
sobre esta última documentación el criterio funcional.
Al cuadro de clasificación se sumó una serie dedicada
a la actividad político-partidaria. El ordenamiento interno
de cada unidad de conservación es también funcional
y cronológico. Téngase en cuenta que dado que Julio
Roca (h) fue diputado y senador alternativamente desde los años
1904 a 1928, estos legajos no observan entre sí una continuidad
cronológica. De modo que todos los papeles concernientes
a su actuación como diputado, se reunieron en el legajo
correspondiente siguiendo el orden de fecha.
Como auxiliares descriptivos del fondo, se realizaron un cuadro
de clasificación y dos índices: onomástico
y temático. En el primer instrumento de búsqueda
incluimos los grupos, las series, el número de legajo,
las fechas extremas y la descripción genérica del
contenido a partir de los tipos documentales.
El índice onomástico recoge los nombres de los
productores de la documentación (la mayor parte de ella
está dirigida a Roca (h)), el número de legajo y
el número de documento. Siempre que fue posible se completaron
los nombres de las personas que aparecían identificadas
sólo por el apellido.