Presentación de la edición
El Archivo General de la Nación ha resuelto en esta oportunidad
proceder a la reedición del fondo documental Andrés
Lamas, destacado participante de la historia y de la cultura rioplatenses.
En virtud de haberse agotado la primera edición de tirada
reducida, que apareció como resultado de un trabajo conjunto
con el Archivo General de la Nación de Uruguay, esta dirección
visto la gran demanda de la obra, creyó conveniente emprender
una segunda edición.
Agradezco en este caso, la generosa intervención de la
librería Alberto Casares, que permitió la concreción
de este libro.
Palabras Preliminares
"No es posible hablar o escribir de política, de
historia, de filosofía, de literatura, o de cualquier manifestación
social, intelectual o moral que se refiera al Río de la
Plata y a los principales acontecimientos del siglo pasado, sin
que nos salga al encuentro un hecho, una tesis, un concepto, un
juicio, una idea, o un comentario de Lamas", es la acertada
conclusión a la que arribó Raúl Montero Bustamante
en su ensayo sobre Andrés Lamas.
Destacado humanista, Lamas impuso su presencia en ambas márgenes
del Río de la Plata, simbolizando admirablemente la íntima
vinculación de uruguayos y argentinos en una historia y
en una cultura comunes, que él sin duda contribuyó
a imbricar en forma permanente.
Nacido en Montevideo en 1817 y muerto en Buenos Aires en 1891,
fue una figura precursora de los procesos integracionistas del
cono sur, que actualmente cobran renovada vigencia. Tanto su espacio
de actuación cultural y académica, que excedió
los límites territoriales, como su azarosa vida política,
lo transformaron de hecho, casi en un ciudadano de dos naciones.
Al igual que su personalidad y su obra, el inmenso archivo que
reunió cubre acontecimientos del Uruguay y de la Argentina,
aportando datos esclarecedores para la investigación sobre
los orígenes de ambos países.
Miembro activo de la Generación del 37 junto con Alberdi,
Gutiérrez, Echeverría, Sarmiento y Vicente Fidel
López, sus ideas de emancipación integral, lo condujeron
a escribir como programa ideológico: "Hay que conquistar
la independencia inteligente de la Nación; su independencia
civil, literaria, artística, industrial, porque las leyes,
la sociedad, la literatura, las artes, la industria, deben llevar
como nuestra bandera, los colores nacionales; y como ella, ser
el testimonio de nuestra independencia y nacionalidad". Su
meta política fue entonces, primero, la independencia de
su país, y alcanzada ésta, la integración
rioplatense.
Lamas concibió la emancipación política
de América como rompimiento abrupto con la tradición
colonial, en la cual no veía más que factores negativos
de civilización. Profundizando este razonamiento, llegaba
a una exaltación profunda del sentimiento nacional como
única fuerza capaz de consolidar el progreso social y político.
La proyección hacia el futuro debía sustentarse
en el pasado y en las particularidades regionales. Abordar el
estudio de la historia y de la geografía de nuestros pueblos
era una tarea urgente, habida cuenta que en virtud de un sustrato
de características comunes, que todavía esperaban
ser analizadas, la revolución concluída en Ayacucho,
dejaba como secuela una cruenta guerra social, que a continuación,
estalló en guerra civil. A fin de desterrar estas perturbaciones,
que amenazaban la existencia misma de los nuevos países,
vislumbraba una única salida. Visto que la sociedad en
su proceso de construcción, reclamaba la creación
de instituciones que reemplazaran a las coloniales, la base sobre
la que éstas deberían necesariamente asentarse era
el gobierno democrático, o según sus propias palabras,
el gobierno de los principios populares. En consecuencia, su oposición
tan tenaz a Rosas, se explica en la identificación del
Gobernador de Buenos Aires con el régimen colonial. La
permanencia de Rosas en el poder se contradecía con el
ideario de la Revolución y con el de sus continuadores,
que a juicio de Lamas constituían la reserva de los fundamentos
republicanos y democráticos de la gesta de Mayo. Estos
principios podían plasmarse sólo a través
de la organización constitucional del proceso de la independencia.
A diferencia de muchos de los emigrados, que en su romanticismo
idealista, confiaban en el tiempo y cultivaban la esperanza de
encauzar a Rosas por la vía de las garantías legales,
la herramienta de Lamas fue siempre la acción. De modo
que se transformó en periodista de combate desde las páginas
de El Sastre, El Nacional, el Diario de la Tarde, Otro Diario,
El Iniciador y la Nueva Era; en miembro de sociedades secretas;
en diplomático y en protagonista de la guerra.
Luego de la derrota naval de los orientales en Arroyo Grande,
en 1843 Oribe sitió Montevideo. Inmediatamente Lamas se
sumó a la milicia, siendo miembro del Estado Mayor de Fructuoso
Rivera, y fue designado Jefe Político, es decir una suerte
de gobernador civil de la ciudad, tomando a su cargo las legiones
de voluntarios extranjeros, entre ellas la Legión de Emigrados
Argentinos, y trabajando en coordinación con el ministro
de guerra Melchor Pacheco y Obes. Ocho años más
tarde combatió a Rosas desde la diplomacia. En 1851, acreditado
ante el Imperio del Brasil, concluyó el tratado de alianza
que permitió deponer al Gobernador de Buenos Aires.
Sin embargo, en su lucha contra el caudillismo, terminó
alejándose también de Rivera porque "Para salir
de proyecto se necesitan todas las virtudes, todos los hábitos
de la paz...El motín suele matar caudillos pero crea caudillos".
Más allá de blancos y de colorados, aspiró
a fundar un gran partido nacional. La Unión Liberal que
propició en 1855, partiendo de la idea de la política
de fusión, terminó fracasando y Lamas consideró
oportuno retirarse temporariamente de la política.
Pero la misma fe en las leyes y en las instituciones como freno
al personalismo y al espíritu de facción, lo llevaron
a retornar, esta vez para tratar los problemas económicos
uruguayos. Así ocupó el Ministerio de Hacienda,
donde ya había trabajado en la emisión de la primera
moneda oriental en medio de la conmoción del Sitio de Montevideo.
En 1875 se abocó a la promoción de las industrias,
a la implementación de un sistema bancario sólido
y estable y al fomento del comercio exterior.
Pese a su activismo político, Lamas fue ante todo un hombre
de la cultura. Durante la organización de la defensa de
Montevideo, fundó el Instituto Histórico y Geográfico
Nacional del Uruguay, destinado a preparar los materiales para
escribir la historia nacional. El Instituto estaba integrado por
Teodoro Vilardebó, Cándido Juanicó, Manuel
Herrera y Obes, Florencio Varela, Fermín Ferreira, Melchor
Pacheco y Obes, José Rivera Indarte, Francisco Araucho,
Julián Alvarez, Bartolomé Mitre, Santiago Vázquez
y Bernardino Rivadavia. El objetivo fundacional fue el de "Promover
el gusto por estos estudios; conocer y valorar las condiciones
geográficas de nuestro país, los destinos a los
que ellas lo llaman; organizar su estadística sin cuyo
pleno conocimiento es imposible establecer sobre bases sólidas
ningún sistema de administración y de renta; formar
un depósito de manuscritos, libros, mapas pertenecientes
a la historia antigua y moderna de estas regiones, es otro de
sus encargos... Si el establecimiento hecha raíces, podrá
más adelante abrir alguna cátedra, donde la historia
y los principios de la administración, puedan ser aplicados
sobre bases y datos nacionales".
Establecido en la Argentina, fue el primer decano de la Facultad
de Humanidades y redactó un proyecto para la creación
de un museo histórico nacional con sede en el Cabildo de
Buenos Aires, que no alcanzó a prosperar. También
incursionó en la disciplina archivística. Sus "Instrucciones
para la adquisición de archivos europeos que puedan ilustrar
la historia del Río de la Plata", constituyen según
Rómulo Carbia "la primera tentativa orgánica
de revisión e integración con datos fehacientes
de nuestra historiografía del período hispánico".
En 1874 junto a Manuel Trelles y Juan María Gutiérrez
participó en la elaboración de un proyecto de ley
orgánica para el Archivo General de la Provincia de Buenos
Aires, y en 1884 actuó en la comisión que implementó
su nacionalización, dando origen a nuestro actual Archivo
General de la Nación.
Consciente de la importancia del patrimonio cultural, se transformó
en bibliófilo, coleccionista, museólogo, archivista
y experto en numismática, cartografía e iconografía,
dedicándose constantemente a ampliar sus colecciones de
papeles históricos, con el objeto de editarlos. La falta
de sistematización de las fuentes en su época, lo
hizo renunciar por motivos científicos a la redacción
de una obra de síntesis, circunscribiéndose a la
monografía, los prólogos y las selecciones documentadas.
Eximio conocedor de las técnicas de la historia, privilegió
la crítica y el análisis heurístico, como
paso previo antes de abordar el estudio del pasado, otorgando
asimismo jerarquía a los fenómenos económicos
y sociales. Las acabadas y prolijas citas bibliográficas
de Lamas dieron andamiaje erudito a la primera historiografía.
En Buenos Aires, su casa de la calle Piedad ( hoy Bartolomé
Mitre ), sirvió de sede a importantes tertulias literarias
protagonizadas por los grandes historiadores y coleccionistas
del siglo XIX, y fue el marco donde atesoró el archivo,
la biblioteca, un museo y una vasta colección de arte y
numismática. Desgraciadamente a la muerte del propietario,
estas importantes colecciones pasaron por el doloroso fraccionamiento
de los remates, y su inmenso archivo terminó nutriendo
los repositorios de ambas orillas del Río de la Plata.
Los documentos de Andrés Lamas que conserva el Archivo
General de la Nación de Argentina, fueron remitidos desde
el Museo Mitre en el año 1959, en cumplimiento del decreto
19.021/54 que disponía la concentración de fondos
documentales en este organismo.
Los papeles constituyen por un lado un archivo, porque incluyen
la correspondencia tanto personal como pública, además
de los escritos de Andrés Lamas; y por el otro una colección,
en virtud de que simultáneamente contienen piezas de variada
procedencia que reunió a lo largo de su vida.
Los documentos se conservan en 97 legajos, para el armado de
los cuales no se ha alterado la clasificación conferida
con anterioridad a las actuales tareas descriptivas. No obstante
que la documentación se había clasificado en el
pasado sin seguir correctos lineamientos archivísticos,
su previa consulta pública y la difusión de las
citas topográficas, nos obligaron a respetar la antigua
disposición, cuyos inconvenientes esperamos se subsanen
mediante el presente auxiliar heurístico. Este comprende
un inventario analítico de cada una de las unidades de
conservación y dos índices, onomástico y
temático-topográfico, que remiten a los nombres,
temas y lugares citados en las descripciones. A fin de simplificar
el inventario, se intentaron hallar descriptores adecuados, que
permitieran la recuperación más fehaciente y completa
posible de la información, sin descender a la descripción
por pieza, debido a la extensión del fondo.
Cronológicamente la documentación abarca el período
que va entre los años 1549 y 1894. El archivo está
constituído por la correspondencia recibida y emitida por
Andrés Lamas (Legajos 39, 42, 43, 60 al 62, 79 y 84 al
88), telegramas (Legajo 89), recibos y facturas (Legajo 89 y 90),
títulos de propiedad (Legajo 83), suscripciones a diversos
períodicos (Legajo 89), escritos judiciales (Legajo 83),
retratos y dibujos (Legajo 83), apuntes y datos biográficos
para sus obras (Legajo 50), cuadernos escolares (Legajo 91), constancias
de adquisiciones de libros con destino a su biblioteca (Legajo
92) e inventarios de sus colecciones (Legajo 45).
Mediante estos papeles se puede seguir su larga trayectoria militar,
política, diplomática y académica. Una gran
cantidad de documentos se refieren al Sitio de Montevideo: Correspondencia
de José María Paz (Legajo 42), de Manuel Oribe (Legajos
42, 44 y 45), de Fructuoso Rivera (Legajo 48), de Servando Gómez
(Legajo 44) y del ministro de guerra Melchor Pacheco y Obes (Legajos
42, 43 y 44) entre otros; la actuación de Lamas como Jefe
Político (Legajo 42), el Tratado de Fructuoso Rivera con
los Revolucionarios de Río Grande (Legajo 43), piezas producidas
por el gobierno del Uruguay entre 1844 y 1847, por la Asamblea
de Notables convocada para suplir al Congreso Oriental (Legajo
44), por las legiones de voluntarios extranjeros (Legajo 42) y
por los unitarios argentinos emigrados (Legajo 38), proyectos
de Convenciones con Francia (Legajo 38), solicitudes civiles y
militares del Estado Oriental (Legajo 42) y padrones de residentes
en Montevideo (Legajo 43).
Asimismo existe correspondencia sobre otras funciones desempeñadas
por Lamas, por ejemplo en su caracter de decano de la Facultad
de Humanidades de Buenos Aires (Legajo 60), también sus
opiniones e informes sobre la Biblioteca Nacional de Argentina
(Legajo 60), sus trabajos de organización de la muestra
retrospectiva de la Exposición Continental (Legajo 61),
los proyectos de fundación de un museo histórico
nacional en Buenos Aires (Legajo 39), estudios sobre monumentos
históricos argentinos (Legajo 56) y diversas cartas y actuaciones
sobre temas artísticos y culturales (Legajo 62).
La colección que reunió refleja todas las problemáticas
que concitaron su atención. En primer término la
geografía americana, así aparecen cartografías
(Legajos 3, 31 y 34), diarios y memorias de viajes (Legajos 2,
6, 8, 28 y 31), exploración de ríos (Legajos 3,
6, 8, 27, 31 y 56), descripciones del continente americano (Legajos
3, 31, 34, 40 y 52), expediciones (Legajos 3, 9, 27, 28, 38 y
42), descubrimientos (Legajos 3, 6, 27 y 28), diccionarios geográficos
(legajo 26), poblamiento (Legajo 27), observaciones meteorológicas
( Legajo 34 ), lunaciones y eclipses (Legajo 36) y padrones (Legajos
28 y 43).
Con respecto a los temas históricos, Lamas coleccionó
correspondencia de numerosas personalidades como el Obispo San
Alberto, los virreyes Joaquín del Pino y Baltasar Hidalgo
de Cisneros, Juan Bautista de Elorriaga, Julián de la Zendeja,
José María Cabrer, Juan José Paso, Gregorio
Funes, Mariano Sarratea, Victorino Solá, Enrique Martínez,
Antonio Lavalleja, Valentín Alsina, Benjamín Villegas,
Juan Martín de Pueyrredón, Tomás Guido, José
Gervasio de Artigas, José Rondeau, Estanislao López,
Justo José de Urquiza, Felipe Arana, Ramón Cáceres,
Manuel Herrera y Obes, Ignacio Alvarez Thomas, José Ballivián
y otros. También reunió documentos procedentes de
diversas instituciones como la Casa e Imprenta de Expósitos
(Legajos 10, 11, 63 y 64) y el Teatro de Comedias de Buenos Aires
(Legajo 13). Además están los materiales seleccionados
para la obra que nunca escribió sobre Manuel Belgrano (Legajos
17 y 53) y para el libro que sí editó sobre la legislación
agraria de Bernardino Rivadavia (Legajo 54) . La preocupación
por los asuntos económicos, lo condujeron a recopilar documentos
sobre los Bancos de Descuentos (Legajos 78, 80 y 81), Provincia
(Legajos 79 y 82), Nacional (Legajos 78, 81 y 82) e Hipotecario
(Legajo 79), sobre el Crédito Público (Legajos 75
y 79), la Casa de Moneda (Legajos 79 y 82), el empréstito
con Londres (Legajo 78) y los transportes públicos (Legajo
39). Las estadísticas económicas también
fueron objeto de su interés (Legajo 75).
Lamas emprendió importantes estudios sobre lenguas americanas,
basados muchas veces en las obras de Pedro de Angelis, que pueden
consultarse en los legajos 22 y 23.
Asimismo juntó información sobre los pueblos indígenas
(Legajos 6, 9, 27, 28, 30, 32, 33 y 35), donde no omitió
las estadísticas (Legajos 6 y 33), y se detuvo en la labor
de los Padres de la Compañía de Jesús (Legajos
6, 25 y 31).
Del período colonial se destacan los documentos sobre
los Adelantados del Río de la Plata (Legajos 1 y 2), la
conquista y colonización de este territorio (Legajo 2),
la fundación de ciudades (Legajo 2), los diferendos limítrofes
entre españoles y portugueses (Legajos 6, 30, 31, 32 y
55), la rebelión de los comuneros en Corrientes (Legajo
7), estudios sobre la Villa Imperial de Potosí (Legajo
12), las Invasiones Inglesas (Legajos 34 y 35) y un compendio
de disposiciones reales sobre variados asuntos (Legajo 5 ).
Para el período independiente guarda piezas valiosas sobre
el Brasil (Legajos 37, 39 y 46) y el Estado Oriental (Legajos
44, 45 y 48). De la Argentina contiene materiales para el análisis
de la Confederación. El Archivo Lamas ofrece además
las Memorias de Pedro Agrelo sobre la Revolución de Mayo
(Legajo 24) y las Memorias de Martín Rodríguez (Legajo
50). El fondo se completa con períodicos (Legajos 48, 64
y 69 al 72), impresos (Legajos 63 al 72), escritos propios (Legajos
29, 35, 42, 45, 51, 52, 55, 56, 73, 74, 80 y 81) y de los argentinos
emigrados (Legajos 46 y 59), más obras de teatro y poesías
(legajos 57 y 58).
Confiamos en que este Auxiliar Heurístico que ponemos
a consideración del público permitirá por
un lado, que uruguayos y argentinos conozcan las piezas documentales
del Fondo Lamas que se conservan en nuestro archivo nacional y
por el otro, que la archivalía que describe contribuya
al análisis del pasado de ambos pueblos, de modo de dar
un paso más en la integración cultural rioplatense,
a fin de actualizar las palabras de Bartolomé Mitre en
su "Canto a Mayo", obra en la cual escribía:
"Argentinos y orientales podemos decir cuando hablamos de
estos países: Nuestras Patrias".