Presentación de la edición
El Honorable Congreso de la Nación ha querido sumarse
a los actos conmemorativos de los 175 años de nuestro Archivo
Nacional, a través de la edición del auxiliar descriptivo
de la colección, que había pertenecido al ilustre
editor y bibliófilo Carlos Casavalle.
Este fondo, que forma parte del acervo documental que conserva
el archivo, reune un conjunto de piezas que abarcan desde los
tiempos más lejanos de nuestro pasado colonial, hasta los
albores del siglo XX, presentando no sólo interés
histórico, sino también un alto valor para el estudio
de la literatura argentina.
Quiero dejar expresado por último mi más sincero
reconocimiento al H. Senado de la Nación por su contribución
decisiva a la impresión de este fundamental repositorio.
También cabe consignar que la decisión del alto
cuerpo tuvo lugar merced a la iniciativa del Señor Senador
por la Capital Federal, Don Eduardo P. Vaca.
Estudio Preliminar
1. Origen del Fondo
La presente colección, resultado de las actividades como
compilador del editor y bibliófilo Carlos Casavalle, ingresó
al Archivo General de la Nación el 7 de julio de 1961,
gracias a la adquisición realizada por el Gobierno Nacional
a la Casa de Remates Ungaro y Barbará.
Previamente el fondo ya había sufrido desmembraciones
como consecuencia de sucesivas ventas parciales. Incluso es de
suponer que perteneció en un momento al Arq. Narciso del
Valle, según consta en los sellos colocados en algunos
documentos. Asimismo, los autógrafos de personalidades
orientales fueron adquiridos por el Uruguay en la misma casa comercial,
y actualmente se conservan en el Archivo Nacional de ese país.
La pieza firmada por José Gervasio de Artigas de fecha
10 de enero de 1798, considerada uno de los primeros documentos
del héroe rioplatense, fue desglosada y entregada al gobierno
uruguayo, de acuerdo al decreto 1611/61.
El primero que trabajó sobre los documentos de Casavalle,
fue el historiador Emilio Ravignani, quien tuvo a su cargo la
clasificación de las piezas autográficas, para realizar
el catálogo de remate. En efecto, en noviembre de 1960,
la firma Ungaro y Barbará, bajo los auspicios de la Librería
del Plata, organizó una subasta pública de la documentación
,que fue anunciada en diferentes periódicos de la época.
Sin embargo el remate no alcanzó a prosperar, dado que
el gobierno argentino se adelantó y compró la colección.
Una comisión asesora y honoraria constituída por
el Reorganizador del Archivo General de la Nación, el Director
del Museo Histórico Nacional, el Director del Instituto
de Historia Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras
y el Jefe de Investigaciones y Estudios Históricos del
Museo de la Casa de Gobierno, tras calificar al fondo como de
valor histórico, autorizó la compra que se concretó
por decreto 14037 del 7 de noviembre de 1960.
La colección fue enriquecida en 1968, cuando el entonces
director del archivo, Guillermo Gallardo, gestionó la adquisición
de ocho piezas más, en un remate público organizado
por la firma Muñiz y Barreto en la Casa Pardo de Antigüedades.
II. Carlos Casavalle, Editor Y Bibliófilo
Los años que van desde 1852 a 1880 constituyeron para
la Argentina la etapa de la Organización Nacional. Los
cambios edilicios de la ciudad de Buenos Aires, la multiplicación
de los lugares de intercambio cultural y de opinión, la
ampliación de la educación pública, la proliferación
de las bibliotecas y la libertad de prensa, son algunas de las
transformaciones que caracterizaron el período.
Como acompañante invalorable de este proceso, aparece
la figura del editor y librero. Entre los hombres de este oficio,
Carlos Casavalle puede considerarse un hito en las artes gráficas
argentinas, en tanto se destacó como librero, impresor
y bibliófilo; y en la medida en que congregó en
torno a su persona, a los representantes de toda una época
de la literatura nacional.
Ciertamente no fue el precursor de la industria librera en nuestro
medio, ya que existía una tradición anterior iniciada
por Marcos Sastre con la Librería Argentina. No obstante,
entre los editores de la Organización Nacional, sin duda
Casavalle fue el más famoso.
Nacido en Montevideo en 1826, a temprana edad se trasladó
a Buenos Aires, donde estudió con los jesuitas, trabajando
simultáneamente como tipógrafo del «Diario
de la Tarde» de Pedro Ponce. En 1840 y como consecuencia
de la Guerra Grande, retornó a su país para participar
en la defensa de Montevideo durante el sitio que le impuso Manuel
Oribe.
En su vida profesional pueden distinguirse dos momentos claves.
El primero de ellos comienza en 1853, cuando instaló un
taller de imprenta en la calle Belgrano entre Bolívar y
Perú, de nuestra ciudad. Sus comienzos como editor fueron
desfavorables, ya que la Imprenta y Librería de Mayo no
se destacó de grupos semejantes, y terminó vendiéndose
a Félix Frías y a Luis Domínguez.
Hasta 1857, Casavalle alternó sus actividades entre la
regencia del períodico El Orden y el trabajo editorial
en un establecimiento de la calle Defensa. A partir de 1853 imprimió
los primeros libros aparecidos en la década, entre los
cuales figuran Poesías y Rosas y sus opositores de José
Rivera Indarte, los primeros volúmenes de la Biblioteca
Americana y Rimas de Bartolomé Mitre. Entre 1854 y 1859
tuvo a su cargo la impresión de la revista El Plata Científico
y Literario dirigida por Miguel Navarro Viola.
En 1860 se trasladó a Paraná donde se desempeñó
como impresor oficial del Gobierno de la Confederación
Argentina, separada aún del Estado de Buenos Aires. A partir
del 27 de julio dirigió el Boletín Oficial. Esta
publicación cubrió el vacío que dejó
«El Nacional Argentino», órgano de información
general de Paraná, fundado por Juan María Gutiérrez.
La labor de Carlos Casavalle en Entre Ríos contribuyó
a difundir el pensamiento y las medidas de gobierno del presidente
Urquiza.
En la capital provisoria de la Confederación y pese a
la precariedad de recursos, sobresalió un grupo de escritores
que dieron brillo a la cultura nacional desde las páginas
de la Revista del Paraná. La citada obra, dirigida por
Vicente Gil Quesada, trataba temas de historia, literatura, legislación
y economía política. Si bien su duración
fue efímera, esta impresión permitió a Casavalle
trazar un rumbo en materia de publicaciones científicas
y literarias. Según Martianiano Leguizamón, la Revista
del Paraná «...abría la era de los estudios
históricos sobre los orígenes y fundación
de los pueblos de la República, la descripción física,
las costumbres, las crónicas y memorias de la época
colonial, la guerra de la independencia y la lucha civil; continuada
en épocas posteriores por la Revista de Buenos Aires y
la Revista del Río de la Plata, siempre con el mismo editor
argentino, el benemérito Carlos Casavalle a quien debe
tanto la bibliografía nacional».
La falta de estabilidad en sus negocios por los problemas financieros
de la Confederación, la escasez de elementos para el desarrollo
de las artes gráficas y la competencia de los editores
del Litoral, lo llevaron nuevamente a Buenos Aires en 1861.
En este momento se inició la segunda etapa en la vida
de Carlos Casavalle, caracterizada por la fundación de
la Librería de Mayo en la calle Moreno, frente a la Plaza
de Monserrat. Más tarde se trasladó a la calle Perú,
en la Manzana de las Luces, donde viviría su período
de mayor esplendor, mudándose finalmente a la calle Chacabuco.
Cuando se inauguró el Colegio Nacional en 1863, la manzana
estaba ocupada por la iglesia de San Ignacio, diversas dependencias
públicas -entre ellas el Archivo General-, la Librería
de Mayo, la Librería Española de Federico y Teodomiro
Real y Prado, almacenes de música, la peluquería
del Correo y la Librería del Colegio de Paul Morta. De
modo que Casavalle ubicaba su establecimiento en un predio consagrado
tradicionalmente y por entero a la cultura.
A diferencia de su primera época editorial, la segunda
fue notablemente exitosa. Numerosos escritores argentinos y americanos
le confiaban sus obras para imprimir. Si bien la edición
de libros extranjeros era un negocio más rentable, Carlos
Casavalle la desechó a fin de impulsar las letras nacionales.
Puede afirmarse entonces que esta empresa editora cumplió
un cometido docente en la evolución cultural del país.
El editor cuidaba personalmente desde la presentación del
volumen, la tipografía, la calidad del papel y las facilidades
de pago, hasta el comentario bibliográfico y la difusión
de la obra. Verdaderos modelos tipográficos fueron las
impresiones de los libros de Bartolomé Mitre, Juana Manuela
Gorriti y Esteban Echeverría. Entre los ejemplares publicados
por Carlos Casavalle, se destacaron en este período los
de la Historia de los gobernadores de las provincias argentinas
de Antonio Zinny, los de la Historia de la República Argentina
de Vicente Fidel López y los de las obras completas de
Esteban Echeverría.
Juan María Gutiérrez fue su inestimable colaborador
en la compilación de varios de los volúmenes editados
y en la redacción del Boletín Bibliográfico
Sudamericano. El establecimiento se transformaría con el
tiempo, en un centro de convergencia del negocio editorial del
continente.
Simultáneamente la librería contaba con una gran
disponibilidad de obras, al punto que en 1887 alcanzaba a reunir
mil ochocientos títulos diferentes de autores americanos
y europeos.
Como hombre de la cultura, Casavalle se vinculó a la Revista
de Buenos Aires (1863-1871), en la cual colaboraron Antonio Zinny,
Manuel Ricardo Trelles y Angel Justiniano Carranza; a la Revista
del Río de la Plata (1871-1877) en la que participaron
Juan María Gutiérrez, Vicente Fidel López
y Andrés Lamas; a la Revista de la Biblioteca Pública
de Buenos Aires (1879-1882) y a la Nueva Revista de Buenos Aires
(1881-1885). Estas publicaciones abordaban temas literarios, históricos
y de jurisprudencia.
Paralelamente Carlos Casavalle fue un asiduo concurrente de tertulias
y salones, donde se relacionaba con las personalidades argentinas
más relevantes de la década del ochenta. En efecto,
a partir del salón porteño, Buenos Aires cobró
una conformación social peculiar; por él pasaron
figuras prominentes, hombres de empresa, políticos, escritores,
juristas y militares. Estas reuniones tenían lugar muchas
veces en las trastiendas de las librerías, y tanto la Librería
del Colegio como la Librería de Mayo no fueron excepciones.
El centro de atracción y animador de las tertulias organizadas
por Casavalle fue Juan María Gutiérrez, y ellas
congregaron a toda la intelectualidad de la época: a los
historiadores Bartolomé Mitre, Vicente Fidel López,
Mariano Pelliza, Andrés Lamas, Antonio Zinny; a los bibliófilos
Manuel Ricardo Trelles y Angel Justiniano Carranza; al jurista
Dalmacio Vélez Sarfield; a los poetas Rafael Obligado y
Olegario V. Andrade y al científico Germán Burmeister,
director del vecino Museo de Ciencias Naturales.
El editor, bibliófilo prominente, se convirtió
en el hombre de consulta obligado para estos escritores, que solicitaban
sus libros, documentos, láminas y periódicos y le
llevaban sus proyectos o le ofrecían autógrafos.
Hacia 1894 la mejor época editorial de Carlos Casavalle
había concluído. Tras la desaparición de
la imprenta cerró también la Librería de
Mayo.
Casavalle murió en Buenos Aires en 1905, legando al Patrimonio
Documental de la Nación, una colección de piezas
valiosas para el estudio del pasado argentino.
III. Organización del Fondo
La colección Carlos Casavalle está dividida en
dos partes: una primera de autógrafos y una segunda, que
denominamos otros documentos. Este curioso ordenamiento que se
debe probablemente al propio coleccionista, fue respetado en la
actual organización.
III.1. Autógrafos
Los autógrafos constan de veinte legajos, de los cuales
diez y seis constituyen la parte principal y cuatro el segundo
y tercer apéndices. Cada legajo corresponde a una o a varias
letras, indicativas de la inicial del apellido del productor.
La disposición de los legajos es la que a continuación
se detalla:
Letra «A» legajo 1
Letra «B» legajo 2
Letra «C» legajo 3
Letras «D-E» legajo 4
Letra «F» legajo 5
Letra «G» legajo 6
Letras «H-I-J-K» legajo 7
Letra «L» legajo 8
Letra «M» legajo 9
Letras «N-O» legajo 10
Letras «P-Q» legajo 11
Letra «R» legajo 12
Letra «S» legajo 13
Letras «T-U» legajo 14
Letra «V» legajo 15
Letras «W-X-Y-Z» legajo 16
2° Apéndice. Letras «A-F» legajo 17
2° Apéndice. Letras «G-M» legajo 18
2° Apéndice. Letras «N-R» legajo 19
2° Apéndice. Letras «S-Z» y
3° Apéndice. Letras «D-S» legajo 20
Los legajos incluyen un conjunto de carpetas numeradas que contienen
alrededor de cuarenta carpetillas especiales, con una o varias
piezas referidas a una misma persona y ordenadas cronológicamente.
En ocasiones los manuscritos van acompañados por impresos
bibliográficos o necrológicos, por anotaciones de
Casavalle o por retratos.
III.2. Otros documentos
Esta sección consta de veinticinco legajos, de los cuales
quince contienen piezas documentales manuscritas, tres corresponden
al archivo particular de Domingo Belgrano Pérez, uno al
tema cuestiones limítrofes con Chile y cinco guardan impresos.
Finalmente incluye once libros manuscritos.
La disposición de los legajos es la que a continuación
se detalla:
Años 1600-1770 Legajo 1
Años 1771-1779 Legajo 2
Años 1780-1798 Legajo 3
Años 1790-1799 Legajo 4
Años 1800-1811 Legajo 5
Años 1812-1818 Legajo 6
Años 1819-1826 Legajo 7
Años 1827-1833 Legajo 8
Años 1834-1846 Legajo 9
Años 1847-1859 Legajo 10
Años 1860-1872 Legajo 11
Años 1873-1895 Legajo 12
Sin fecha Legajo 13
Sin fecha Legajo 14
Solicitudes de pensiones militares y civiles Legajo 15
Archivo Domingo Belgrano Pérez. Correspondencia Legajo
16
particular. Años 1764-1797
Archivo Domingo Belgrano Pérez. Correspondencia Legajo
17
comercial. Años 1763-1786
Archivo Domingo Belgrano Pérez. Correspondencia Legajo
18
comercial. Años 1787-1798
Impresos. Años 1786-1840 Legajo 19
Impresos. Años 1842-1855 Legajo 20
Impresos. Años 1856-1884 Legajo 21
Impresos. Años 1764-1833 Legajo 22
Impresos. Años 1822-1861 Legajo 23
Impresos. Años 1815-1903 Legajo 24
Cuestiones limítrofes con Chile Años 1896-1920 Legajo
25
Libro manuscrito. Años 1790-1797 Pieza 26
Libro manuscrito. Años 1793-1795 Pieza 27
Libro manuscrito. Siglo XVIII Pieza 28
Libro manuscrito. Siglo XVIII Pieza 29
Libro manuscrito. Año 1831 Pieza 30
Libro manuscrito. Año 1833 Pieza 31
Libro manuscrito. Año 1854 Pieza 32
Libro manuscrito. Año 1881 Pieza 33
Libro manuscrito. Siglo XIX Pieza 34
Libro manuscrito. Siglo XIX Pieza 35
Libro manuscrito. Siglo XIX Pieza 36
Dentro de cada legajo, las piezas documentales están ordenadas
cronológicamente. No obstante, en ocasiones la cronología
fue alterada por la presencia de varias piezas referidas a una
misma persona o asunto. Las solicitudes de pensiones militares
y civiles (legajo 15), fueron organizadas alfabéticamente
a partir del apellido del solicitante.
IV. Contenido del Fondo
IV.1. Autógrafos
Esta sección se compone de alrededor de cinco mil piezas
documentales, que reúnen unas dos mil quinientas firmas
de personalidades americanas y europeas. De temática variada,
los manuscritos presentan asimismo una gran amplitud espacio-temporal.
Si bien la mayoría de los documentos corresponden a la
República Argentina, numerosos papeles proceden de otros
países americanos. Estos se refieren fundamentalmente a
la región andina durante el siglo XIX: guerras de la independencia,
Confederación Peruanoboliviana, relaciones entre Bolivia
y el noroeste argentino y períodos presidenciales de Agustín
Gamarra y Ramón Castilla.
Además la colección posee documentos firmados por
personalidades europeas, por ejemplo una participación
de casamiento enviada por el Rey Luis Felipe de Orleans a Juan
Manuel de Rosas. Incluye también autógrafos de Alexander
Humboldt, Alexis de Tocqueville, José Mazzini y el Marqués
de Lafayette.
En lo que respecta a la cronología, el documento original
más antiguo es un poder del primer Arzobispo de Lima fechado
en 1554, mientras que el más moderno data de 1904.
Los autógrafos abarcan buena parte de la historia argentina:
el período virreinal, los primeros intentos de organización
política e institucional de la década de 1810, las
luchas civiles y el riesgo de disgregación nacional, la
Confederación Argentina, la consolidación de la
nacionalidad después de Caseros y las primeras presidencias
constitucionales.
Del período colonial conserva correspondencia y oficios
sobre temas religiosos, comerciales, judiciales y administrativos,
destacándose los inherentes a los pueblos de indios, a
las invasiones inglesas, a la asonada del 1° de enero de 1809,
y a la actuación de los comerciantes coloniales como Domingo
Belgrano Pérez.
De la primera etapa independiente, incluye muchas de las votaciones
emitidas por los diputados del Congreso General Constituyente,
en torno a diferentes artículos de la Constitución
de 1819. Del período de la actuación pública
de Bernardino Rivadavia, guarda piezas sobre las relaciones diplomáticas
de las Provincias Unidas con Europa, noticias internacionales
y situación política del interior.
Para el estudio de la Confederación Rosista, la colección
ofrece documentos sobre la Campaña al Desierto, el estado
político y militar del Litoral, de la Banda Oriental y
de las provincias del noroeste y las intervenciones francesa y
anglo-francesa.
Algunos documentos alcanzan las primeras presidencias constitucionales.
Sin embargo, el tema más destacado de esta parte de la
colección, es el intercambio bibliográfico. La intelectualidad
de la época, tanto argentina como americana, se carteaba
con Carlos Casavalle, con el objeto de enviarle sus composiciones
poéticas y autógrafos, de solicitarle los catálogos
de la Librería de Mayo o algunas obras editadas. El fondo
nos informa sobre las relaciones profesionales mantenidas a fines
del siglo pasado por los escritores y editores latinoamericanos,
brindando al investigador una imagen de la industria editorial
argentina durante ese período. De modo que a partir de
los autógrafos, es posible reconstruir la actividad profesional
de Casavalle. Además son significativos los documentos
alusivos a instituciones científicas, culturales y literarias,
museos y librerías, que constituyeron el ambiente cultural
del ochenta. Es decir que la colección no sólo presenta
importancia histórica, sino también un alto valor
para el estudio de la literatura nacional.
IV.2. Otros documentos
El documento más antiguo de esta sección es una
fianza del padre rector del Colegio San Martín, Pablo José
de Arriaga, fechada en el año 1600. El manuscrito más
moderno data de 1895. La documentación corresponde a la
República Argentina y al Uruguay.
La segunda parte de la colección Casavalle proporciona
datos valiosos para analizar la economía virreinal, especialmente
el comercio. En base a estas fuentes es posible reconstruir la
posición del comerciante a fines del siglo XVIII. Gracias
a la reforma borbónica, Buenos Aires se transformó
en la intermediaria natural de la producción exportable
del interior y en abastecedora de artículos importados.
Mediante la creación del Virreinato del Río de la
Plata como nueva área administrativa y la implementación
de los postulados económicos del libre cambio, se consolidó
la figura del comerciante porteño. Las piezas reunidas
por Carlos Casavalle se refieren a las relaciones entre los miembros
de este gremio, a sus formas de vida, a las conexiones entre la
capital y el centro minero de Potosí, a las vinculaciones
con los puertos ibéricos, al papel desempeñado por
las ciudades del interior en la circulación económica
y a la cada vez más relevante expansión de la actividad
ganadera. La información suministrada por los cuatro primeros
legajos, se complementa con el archivo de Domingo Belgrano Pérez
(legajos 16, 17, 18), padre de Manuel Belgrano y prestigioso comerciante
de la época.
De fines del período colonial, un gran número de
piezas alude a la actuación del Batallón de Cántabros
durante la reconquista de Buenos Aires y en la asonada del 1°
de enero de 1809. También se encuentran manuscritos referidos
a la expansión portuguesa en el Río de la Plata.
En cuanto a la primera época independiente, un tema destacado
es el de las misiones diplomáticas en Europa y los proyectos
de coronación del Infante Francisco de Paula.
La colección contiene documentos sobre las sucesivas expediciones
a las Salinas. Las incursiones realizadas por Pedro Andrés
García fueron contemporáneas al auge del saladero.
Fomentada por los primeros gobiernos nacionales, esta industria
fue una consecuencia del desarrollo de las actividades ganaderas
en la provincia. Las piezas, sobre todo informes y diarios de
viaje, describen la situación de la campaña bonaerense,
la expansión de la frontera, los proyectos para la fundación
de centros poblados, las mensuras efectuadas por el gobierno,
los planes tendientes al desarrollo agrícola ganadero,
las formas de vida de los pobladores y las relaciones con el indio.
El tema de la frontera también se encuentra presente en
el período de la Confederación Rosista, donde hay
abundante documentación sobre la Campaña al Desierto.
De la época de Rosas también se ubican piezas sobre
la situación de las provincias, la misión Abenamar-Oro,
los movimientos militares del Ejército Libertador en el
Litoral y las tratativas con los franceses para deponer al Gobernador
de Buenos Aires. Asimismo la colección reúne documentos
sobre la actuación de Manuel Oribe en la Banda Oriental
y en torno a las relaciones del gobernador Nazario Benavídez
con la Legislatura sanjuanina.
Para completar el estudio del crecimiento del sector pecuario,
se pueden consultar los manuscritos de la época de secesión
del Estado de Buenos Aires: marcas de ganado, conflictos entre
labradores y propietarios de haciendas y problemas de animales
alzados.
Un legajo completo contiene solicitudes de pensiones civiles
y militares y otras unidades archivísticas conservan documentación
sobre los Beruti, fundamentalmente sus nombramientos en cargos
de la Real Hacienda, de la Contaduría y de los Talleres
de Artillería.
Los legajos sin fecha contienen composiciones poéticas
de diferentes épocas. Los de impresos tienen cartas pastorales,
novenas, homilías y oraciones del período colonial;
y periódicos, mensajes gubernamentales, discursos, proclamas
y proyectos de leyes del período independiente.
Finalmente entre los libros manuscritos se cuentan obras de contenido
religioso y jurídico de los siglos XVIII y XIX y dos índices
de publicaciones de autoría de Casavalle.
V. Auxiliares Descriptivos
V.1.Autógrafos
Como auxiliares descriptivos de esta sección, se han confeccionado
un catálogo sumario y un índice onomástico
de destinatarios (personas e instituciones).
Dado que los legajos están organizados en parte principal,
en apéndices y en documentos sueltos, convendría
que la consulta se realizara siguiendo estas tres etapas. En el
auxiliar, la documentación aparece encabezada por el número
de carpetilla y por el apellido del productor. A continuación
se describe cada pieza conservando el orden cronológico.
Además se especifica el lugar y el año de emisión,
pero no se mencionan el mes y el día. Los autógrafos
son en su mayor parte cartas, motivo por el cual únicamente
se aclara el tipo documental cuando se trata de oficios, expedientes
u otros. Para una lectura rápida y global se ha unido,
en una descripción común, la documentación
producida por una misma persona y referida a un mismo asunto.
Siempre se aclaran los impresos, retratos y documentos en lengua
extranjera.
En ocasiones se han introducido diversas entradas de autor, citándose
las distintas formas en que aparecen escritos algunos apellidos
(Ejemplo: Domingo Belgrano Pérez, Domingo Pérez
Belgrano o Domingo Peri Belgrano), o bien citas referenciales
cuando en una misma pieza hay autógrafos que corresponden
a personas distintas (Ejemplo: en una carta de Juan Chassaing
hay una nota de Manuel Argerich). También se especifican
los casos en los cuales la carpetilla del productor conserva cartas
enviadas a éste o que se refieren a él.
En el índice de destinatarios se alfabetizaron los nombres
de las personas y de las instituciones a las que iban dirigidos
los documentos. Cuando por su índole la documentación
no tiene destinatario, como las partidas de nacimiento o las certificaciones,
se han alfabetizado los apellidos de las personas a las que hace
referencia cada pieza. Para la elaboración del índice
onomástico se usó la grafía moderna, detallándose
el número de legajo, el número de carpetilla y el
número de orden del documento.
V.2. Otros documentos
Para esta parte de la colección, los auxiliares descriptivos
son un catálogo sumario y tres índices: onomástico,
temático y topográfico.
En el catálogo sumario la documentación está
dispuesta cronológicamente, dividida por años y
encabezada por el nombre del productor o el de la persona a la
que hace referencia. A continuación se incluye el tipo
documental, una breve descripción del contenido, la fecha
completa y el número de folios, aclarándose cuando
se trata de copias.
Las solicitudes de pensiones militares y civiles están
ordenadas alfabéticamente y se consignan los nombres y
apellidos de los titulares, el cargo, la fecha y la cantidad de
folios.
La documentación correspondiente al archivo de Domingo
Belgrano Pérez se describió en forma más
suscinta, mediante una enumeración de los temas tratados
y las fechas extremas que abarca.
En cuanto a los impresos llevan el título en grafía
moderna, el autor, el lugar y año de edición, el
nombre de la imprenta y el número de páginas o folios.
Para los impresos coloniales, la información se completa
indicando si fueron descriptos por el historiador Guillermo Furlong
S. J. en su obra Historia y Bibliografía de las primeras
letras rioplatenses; de ser así, se ha citado el tomo de
la obra y el número del impreso, precedidos por la letra
F.
Con respecto a los libros manuscritos, se ha hecho referencia
a su autor, título, fecha, cantidad de folios o de páginas,
dimensiones y características de la encuadernación.
Los índices generales (onomástico, temático
y topográfico), relevan el número de legajo y los
años en que aparece mencionado cada nombre, tema o lugar,
utilizando siempre la grafía moderna.