Este Indice Temático
General de los documentos que atesora la Sala X (Período
Nacional-Gobierno) del Archivo implica un hecho de cierta importancia,
que ya es la primera publicación de su tipo que haya editado
nuestro organismo en toda su vasta trayectoria.
Por encima de las dificultades concretas que implicaba esta tarea,
hemos adoptado un criterio práctico para no demorar una
publicación que exigía la necesidad y con la cual,
además, cumplíamos compromisos internacionalmente
contraídos. El auxiliar heurístico es un intermediario
privilegiado entre el investigador y el documento que su labor
reclama. Por lo tanto, los márgenes de acceso efectivo
a las colecciones documentales se amplían en la misma medida
en que se multiplica la disponibilidad de dichos auxiliares. Este
Indice es también un testimonio de nuestra solidaridad
con el investigador, para quien quiere ser un puente sobre el
escollo de las distancias y del tiempo.
La existencia de esta obra importa tales beneficios que nos permiten
esperar que el usuario los compute benévolamente como atenuantes
de las muchas imperfecciones que ella presenta.
En este último aspecto podrá advertirse, por de
pronto, cierta hibridez en la naturaleza del material aquí
ordenado. Ello ha sido la causa de no pocas vacilaciones a la
hora de darle nombre público, especialmente si se considra
que en su versión doméstica, bajo su forma de cinco
tomos compuestos por hojas mecanografiadas, se lo conoció
y consultó como "catálogo", cosa que en
buena terminología achivística no corresponde. Es
índice en la medida en que se lo ha organizado alfabéticamente;
también se atienen a ese ordenamiento los subtemas con
que los temas suelen aparecer acompañados, y el hecho es
que, lamentablemente, dichos subtemas no siempre son tales –es
decir, no siempre reflejan una particularidad del tema principal-
sino tan sólo la enunciación de otros papeles insertos
en el mismo legajo. De esto se resiente la indización global,
que puede, pese a su constante observancia del método escogido
–y más bien por eso mismo-, parecer viciada de cierta
arbitrariedad. Es Indice, asimismo, porque, sujeto a la prevalencia
del orden alfabético, se le ha conferido también
un suborden cronológico. Este, sin embargo, deberá
manejarse con suma prevención, ya que muchas veces las
fechas extremas que se mencionan en la columna correspondiente
no se refieren al tema indizado, ni a la suma de las de éste
y las del subtema o de los subtemas que eventualmente lo acompañen
(cuando ellos son heterogéneos respecto del primero), sino
al legajo en su conjunto. De esto resultan –paradoja y pecado
en un orden que se quiere cronológico- no pocas inserciones
de apriencia anacrónica.
En última instancia, estos vicios reconocen una sola fuente:
la impresición de los resúmenes disponibles.
Podrá alegarse que hubiese sido más práctico
esperar a que, dotado el Archivo de los recursos materiales y
humanos necesarios, practicado un relevamiento integral y exhaustivo,
confeccionados los resúmenes con absoluta precisión,
compuestos los ficheros según las mejores técnicas
y, en fin, puesta a nuevo toda la infraestructura pertinente,
se hubiese podido elaborar sin dificultad alguna un índice
temático perfecto, ya no tributario de antiguos desórdenes
administrativos sino reflejo de un claro camino flanqueado por
sabias, continuas y abundantes realizaciones. Detengámonos
un momento en esta hipótesis.
Durante muchos años el investigador se ha servido, mal
que bien, del así llamado "catálogo de Sala
X", versión doméstica, como ya dijimos, del
Indice que ahora presentamos. Para hacerlo ha debido, ante todo,
hallarse físicamente presente en la Sala de Investigadores
de este Archivo, y luego confrontar, a partir de este dato insoslayable,
cierto número de dificultades: escasez de ejemplares, acentuada
por el hecho de ser uno de ellos de uso común y para una
colección que convoca abundantes expectativas de estudio;
trabajosa legilibilidad de algunas páginas, como natural
consecuencia del sistema de reproducción empleado; necesidad
de manejar a la vez que el cuerpo principal de la obra, un par
de apéndices producidos por otros tantos relevamientos
complementarios; forzosos recursos al asesoramiento verbal, a
causa de algunas notaciones manuscritas que fueron pautando el
comprobado desfasaje entre asientos de catálogo y realidades
de ordenamiento; en fin, errores conceptuales y aun de grafía.
Frente a este panorama, la espera hubiese constituido un doble
vacío: ningún aporte a la solución de los
problemas que enfrentan nuestros usuarios, y ninguna contribución
al establecimiento de un esquema dinámico para el futuro.