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Presentación de la edición
Consecuente con su función de repositorio
y resguardo de la documentación histórica de la Argentina,
el Archivo General de la Nación procede a ordenar y catalogar
el material proveniente de dos importantes donaciones privadas (las
de los herederos de José Juan Biedma y José Antonio
Pillado, respectivamente) que, a partir de ahora, podrán
ser consultadas, con acceso cómodo, por estudiosos e investigadores.
Mas allá de los detalles técnicos
empleados y que se consignan oportunamente, es bueno subrayar el
significado de esta bibliografía conjunta y revalorar, una
vez más, la importancia que tiene la misma para los estudios
históricos, sociales, políticos, económicos
y culturales, agradeciendo, como en circunstancias similares, la
generosidad de los donantes que han depositado en la confiabilidad
y acreditación de este Archivo fondo de ambas bibliotecas,
pertenecientes a sendos argentinos - ilustres y responsables -,
que vivieron y examinaron los acontecimientos trascendentales de
la nacionalidad.
José Juan Biedma, oficial de armas que sirvió
en las campañas de Río Negro y la Patagonia, fue,
asimismo, un inquieto y prolijo intelectual. Como periodista fundó
«El Pueblo» (en Patagones) y la «Revista científico-militar».
Creó y llevó adelante la atractiva y rica biblioteca
del Soldado, cuyo sumario es, todavía, interesante y provechoso.
Como indagador del pasado argentino, publicó,
entre otras obras, Crónica histórica del río
Negro y Patagones (1777-1834); Suárez y Olavarría.
Memorias y bosquejo biográfico; Atlas histórico de
la República Argentina; y Vida del general argentino don
Gervasio Espinosa, títulos que, como alguno de Pillado, componen
el fondo. Como se le recuerda, fue Director de nuestro Archivo (1904-1921).
José Antonio Pillado, de origen montevideano,
se afincó en la Argentina y cumplió, entre variadas
ocupaciones, la de administrador-gerente del Ferrocarril Central
Entrerriano, la de jefe de la Biblioteca Popular del municipio de
Buenos Aires y la de funcionario del Museo Histórico Nacional.
Fue miembro de la Junta de Historia y Numismática Americana.
En medio de esas tareas no cejó de estudiar
el decurso de la vida del país, recogiendo abundante y valiosa
documentación. Dos revistas lo tuvieron como codirector:
la «Revista Nacional» (con Adolfo P. Carranza, José
Juan Biedma y Alejandro Rosa) y «El Arlequín»
(con Arturo Billinghurst y Casimiro García Prieto). En colaboración,
también, publicó dos libros: Diccionario Biográfico
Argentino (un tomo, con José Juan Biedma) y Páginas
de la historia de la medicina en el Río de la Plata desde
1726 hasta 1810 (con Pedro Mallo).
Su obra mas reconocida y elogiada es Buenos Aires
colonial: edificios de la municipalidad de Buenos Aires. Cabría
agregar en la nómina, Pintores y pinturas, El junco y la
onda, Penélope, La senda del saber y Viva Lavalle.
Quedaría, finalmente, encarecer un minucioso
repaso de la doble bibliografía que presentamos. Mas que
la cantidad en cifras, es significativa la acumulación de
piezas agotadas, en su mayoría, y no reeditadas, y, por lo
tanto, de complicada ubicación y consulta. Esta circunstancia
valora aún mas, si cabe, la importancia del registro presente
que hace posible poner al alcance general documentos y libros capaces
de enriquecer, sin dubitación, la labor de los especialistas.
Numerosos trabajos del constitucionalista Juan
Bautista Alberdi, entre ellos los referentes a los intereses argentinos
en la guerra del Paraguay y el Brasil y un manual de ejecuciones
y quiebras; sobre paleontología y otras cuestiones, de Juan
W. Gez; los mensajes de Juárez Celman; algunos textos historiográficos
de Bartolomé Mitre; investigaciones de Enrique Udaondo; ensayos
críticos de Carlos M. Urien; obras de Martín del Barco
Centenera y otros colonialistas; testimonios de Juan Manuel de Rosas,
de Wenceslao Paunero, de Martín de Moussey; el catálogo
de Cándido López o la colección de documentos
inéditos obtenidos del Archivo de Indias, en suma, un acervo
de suyo interesante y valioso.
No menor cuantía y provecho concentra el
cúmulo de folletos varios, donde es posible encontrar cartas,
informes, ponencias, homenajes, memorias, discursos y otras manifestaciones
abarcativas de una prolongada etapa de la historia de la Nación.
No sólo se trata de piezas que echan luz sobre episodios
en vías de investigación aún sino que, por
su antigüedad y relativo o nulo conocimiento serán eficaces
a los consultantes.
Buscamos, insistimos, ser custodios y orientadores,
al mismo tiempo, del pretérito histórico de la nacionalidad.
Con ser esa nuestra misión sólo cabe desear que su
oportuna utilidad, en resumen, constituya la justificación
de la edición.
Palabras Preliminares
Esta obra constituye el segundo volumen de la serie
de publicaciones heurísticas del Archivo General de la Nación
denominada Bibliografías, que iniciáramos con la edición
de la Biblioteca de Juan Perón.
La Biblioteca del Archivo está formada por
fondos de procedencia pública, que tienen su origen en el
depósito legal (Ley 11.723) y en el material procedente de
los organismos privatizados; mientras que los fondos privados pertenecen
a las colecciones Juan Perón, Ernesto Celesia, José
Juan Biedma y José Antonio Pillado. Este número de
la serie está dedicado a estas dos últimas bibliotecas,
con las cuales seguimos completando los auxiliares correspondientes
a los fondos bibliográficos particulares.
La publicación está dividida en dos
secciones. La primera describe los 717 libros de la Biblioteca de
José Juan Biedma; en tanto la segunda realiza lo propio con
los 1.044 que integran la Biblioteca de José Antonio Pillado.
Ambas incluyen al final de cada sección un índice
temático.
La bibliografía fue ordenada alfabéticamente
por autores. El asiento principal de cada una de las obras puede
ser un autor personal, una institución, o el título
propiamente dicho cuando no aparece mención alguna de autoría.
Al igual que en el volumen N° 1 de la serie Bibliografías,
los registros se obtuvieron a partir de las Reglas Angloamericanas
de Catalogación, 2° edición (AACR 2), manteniendo
siempre un nivel sencillo de descripción de fácil
acceso para todo tipo de público. Los números finales
indicados en el asiento a continuación de la cantidad de
páginas, corresponden a las signaturas topográficas
de uno o varios ejemplares de un mismo libro.
Estos fondos ingresaron al Archivo General de la
Nación por donaciones familiares. Tanto Biedma como Pillado,
que había sido amigos a lo largo de su vida, estuvieron vinculados
a dos instituciones culturales cuyas raíces se confunden
en los tiempos rivadavianos y vuelven a encontrarse en ocasión
de sus respectivas nacionalizaciones en la década del Ochenta.
Biedma (1864-1933) había sucedido a Agustín Pardo
como Director del Archivo General de la Nación en 1904. Investigador
de vastos conocimientos históricos, en 1901 ya era miembro
al igual que Pillado, de la Junta de Historia y Numismática
Americana, antecedente de la actual Academia Nacional de la Historia.
Como hombre público había participado con el Ejército
de Línea en las campañas al Río Negro y a la
Patagonia, y combatido en la Revolución del 90, al tiempo
que colaboraba en algunas publicaciones militares. Paralelamente
a su gestión en el Archivo, fue profesor de historia en el
Colegio Nacional de Buenos Aires.
En la etapa de la nacionalización del Museo
Histórico Nacional, Pillado (1845-1915), historiador, publicista,
periodista y eximio conocedor de los archivos públicos y
de la casi totalidad de los privados, fue el vicedirector y prácticamente
el co-fundador del organismo junto a Adolfo P. Carranza. A su muerte
Biedma, quien había sido su amigo a lo largo de una buena
parte de su vida, le dedicó un memorable discurso fúnebre.
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