| Presentación
de la edición
" Perón no fue un militar ni un político:
fue un estudiante, y luego un profesor que enseñaba a sus
estudiantes en la Escuela de Guerra. Fue un profesor, y cuando llegó
a al poder siguió enseñando, a su manera; dando conferencias
a la gente".
George Pendle
La opinión precedente, vertida durante una
entrevista dada por el estudioso inglés en París por
1968, resulta sorprendente y puede parecer exagerada, pero la recuperamos
en esta oportunidad ante el conjunto vasto y llamativo de la Biblioteca
aquí expuesta por primera vez a los argentinos y extranjeros,
mediante el mensaje de títulos y autores.
Quienes investigamos la vida de este argentino
eminente llamando Juan Perón sabemos de sus infinitas lecturas,
iniciadas siendo joven oficial de Infantería y proseguidas
intensamente en las décadas de 1920 y 1930. En rigor de verdad,
como no era hombre aficionado a las citas debemos hacer cierto esfuerzo
especial para arribar a las fuentes de su pensamiento. Quien más
quien menos tiene noticias, sin embargo, de su afecto por la Historia
y por los Clásicos, que concernía a su vocación
por la estrategia y a su voluntad de no quedarse en oficial "
tropero", para ser conductor, según él mismo
lo confiesa en pasajes de sus memorias.
Ahora, ante los ingredientes de su biblioteca,
los historiadores e investigadores verán facilitada la tarea
de ubicar sus fuentes y de confirmar nuestras sospechas. Clásicos
y modernos, argentinos y extranjeros, con nombres y apellidos, asoman
explicitados en el conjunto bibliográfico, salvado felizmente
de los avatares destructivos que frecuentan nuestra historia, sin
ser Alejandría. Cuando hay Historia el Mito no es necesario,
y en este caso tenemos lo primero, sin fantasías. Nombré
recién a los clásicos preferidos y, al convocarlos,
aparecen así por orden alfabético, Aristófanes,
Aristóteles, Miguel de Cervantes, Cicerón, Diógenes
Laercio, Esquilo, Eurípides, Luis de Granada , Lope de Vega,
Macaulay, Jorge Manrique, Nicolás Maquiavelo, el Marqués
de Santillana, José Mazzini, Jules Michelet, Molière,
Montaigne, Pascal, Platón, Plauto, Plutarco, Rousseau, San
Agustín, San Bernardo, San Buenaventura, Santa Teresa de
Jesús, Santo Tomás de Aquino, Séneca, Juan
de Valdés y otros.
Entre los argentinos, americanos y españoles
de diversas épocas figuran literatos, pensadores y científicos
tales como monseñor Miguel de Andrea (Obras Completas), Juan
M. Bargalló Cirio, Helvio T. Botana, José Luis Busaniche,
Hugo Calzetti, Julio V. Canessa, Rómulo D. Carbia, Ramón
Carrillo, Max Consoli, Juan I. Cooke (Dos Homenajes: Roosevelt y
Tiradentes), Enrique Corominas, Carlos Cossio (La revolución
del 6 de septiembre), Jacinto J. Cúccaro (Vico y Herder),
María Concepción L de Chavez, Fiorangel Del Giúdice
(Perón: Infancia, Juventud y madurez), Horacio Descole, Orestes
Di Lullo, María Alicia Domínguez, Julio Elena de la
Sota, José Figuerola (La colaboración social en Hispanoamérica),
Guillermo Furlong, Atilio García Mellid, Luis Gorosito Heredia,
Oscar S. Martini, Horacio B. Oyhanarte, Pedro Radío, Arturo
Sampay, Raúl Scalabrini Ortiz, y sin dejar afuera a Ernesto
Palacio y Arturo Palenque Carreras.
Nos llamó mucho la atención una rareza
bibliográfica conservada por Juan Perón: Cancionero
de Frutos Rivera, 1943, de Blanca Luz Brum, escritora uruguaya a
quien tuvimos la fortuna de conocer, que formó parte del
primer equipo de prensa del Coronel -1944/5-. También tironearon
nuestra atención dos títulos del discutido pero talentoso
padre Pedro Badanelli: Comunismo o Justicialismo, 1951, y La Argentinidad
como problema biopsicológico, 1951. Y otra rareza indudable
para el lector justicialista: Argentinidad: la cruzada nacional
por la recuperación integral de la patria, 1951, Jorge Antonio.
No podía faltar en este testimonio literal
la obra La nación en armas, de Colmar Barón Von der
Goltz, en versión castellana editada en 1927 por el Círculo
Militar. Asimismo nos topamos con La dirección de la guerra,
del mismo militar germano, edición 1897 publicada en Barcelona.
Como es sabido, fue aquél un libro de cabecera del mayor
Juan Perón, y sus tesis centrales alimentaron el pensamiento
del catedrático de la Universidad Nacional de La Plata, cuando
el 10 de junio de 1944 inauguró la cátedra de Defensa
Nacional.
En diversos textos, estudiosos eminentes como Fermín
Chávez y otros, han sostenido la influencia ejercida en el
proyecto social justicialista por el libro de José Figuerola
más arriba consignado y que data de 1943. También
se ha planteado la tesis de que el gran docente leyó con
atención al francés Gustavo Le Bon, pensador positivista
y autor de La evolución de la materia, obra que figura en
la biblioteca ahora rescatada. Se ha dicho que de este filósofo
provienen tanto la teoría peronista de los "anticuerpos"
como la sentencia de que gobernar no es "mandar" sino
"persuadir".
¿Transitó Perón algo más
de filosofía moderna? Podemos asegurar que sí, con
sólamente nombrar a Emmanuel Kant, con dos de sus obras fundamentales
Crítica de la razón pura y Crítica de la razón
práctica, ambas en la Biblioteca. Y con esto basta y sobra.
Digamos por todo lo expuesto, antes de amenes,
que resulta oportuna, nutricia y benéfica la publicación
de este libro, cuyos destinatarios no serán sólamente
los bibliófilos de nuestro medio.
La personalidad del Presidente Perón excede
el marco de nuestras fronteras, por eso, persuadidos de la dimensión
de su figura, hemos procedido a la edición de este auxiliar
que será -no lo dudamos- recibido con beneplácito
por propios y extraños.
Octubre de 1997.
Palabras Preliminares
La presente edición constituye el primer
volumen de una nueva serie de publicaciones heurísticas del
Archivo General de la Nación denominada bibliografías,
e iniciada con el propósito de difundir una de las partes
menos conocidas de su inmenso acervo. Este número está
dedicado a recoger la información contenida en la biblioteca
de Juan D. Perón, cuyos libros sean quizás entre nuestros
fondos bibliográficos, los que mejor reflejen la reciente
historia argentina.
El creciente interés social y académico
que ha concitado el siglo XX, condujo a una revalorización
integral de su historiografía. Sin embargo no toda la problemática
ha recibido igual tratamiento, centralizándose los estudios
las más de las veces, en los procesos relacionados con las
formas organizativas de la vida política. Sin negar la importancia
y necesidad de estos trabajos, es indudable el valor de las temáticas
vinculadas con la sociedad, la cultura, la economía, las
relaciones internacionales y el rol protagónico de las Fuerzas
Armadas, todo lo cual posibilita recrear y repensar los fenómenos
históricos. En tal sentido el material que ofrecemos a los
estudiosos del período, resultará un aporte valioso
para el esclarecimiento de estos aspectos.
La colección incluye las obras adquiridas
por el ex presidente más las obsequiadas a él y a
su esposa Eva Duarte, destacándose muchas de ellas por revestir
el carácter de fuentes primarias de investigación.
Juan D. Perón asumió la presidencia
constitucional el 4 de junio de 1946, tras un trienio de intensa
actuación pública, concluyendo el período el
4 de junio de 1952, luego de seis años de mandato. En razón
de la reforma constitucional de 1949, ese mismo día accedió
por segunda vez a la presidencia, que en esta ocasión quedó
interrumpida por un golpe militar que se autotituló Revolución
Libertadora. Después de un forzoso exilio de diecisiete años,
durante los cuales no dejó de influir sobre la política
argentina, retornó al país para hacerse cargo nuevamente
de la titularidad del ejecutivo, desde 1973 hasta su muerte acaecida
el 1 de julio de 1974, convirtiéndose en el único
argentino que ocupó la primera magistratura en tres oportunidades.
La publicación está dividida en dos
secciones. La primera describe 3420 libros pertenecientes a la biblioteca
arriba mencionada; mientras que la segunda realiza lo propio con
387 obras relativas al estudio de la etapa inmediatamente anterior
a la Revolución del 4 de junio de 1943, de la Argentina peronista
y de los tiempos del exilio, que ingresaron en cumplimiento de la
ley 11.723 de Propiedad Intelectual, por donaciones de particulares
e instituciones y aquellas pertenecientes a la Biblioteca Ernesto
Celesia, que también integra nuestro patrimonio blibliográfico.
Si bien esta sección no está cerrada, dado que obviamente
habrá que prever sucesivas incorporaciones, creímos
oportuno abrirla. Es que un alto porcentaje de las obras consignadas
son folletos y ediciones de época, o resultan difíciles
de hallar en librerías o bibliotecas, en virtud de su rareza.
Asimismo cabe aclarar que el Fondo documental Asuntos Técnicos
también posee obras bibliográficas, que no pudieron
ser incluídas en este libro, pero que se encuentran a disposición
de los investigadores.
La bibliografía fue ordenada alfabéticamente
por autores. El asiento principal de cada libro puede ser un autor
personal, una institución, el título de una conferencia,
o el título propiamente dicho cuando en el escrito no se
hace mención de la autoría. El registro se obtuvo
a partir de la adecuación y simplificación de las
Reglas Angloamericanas de Catalogación, 2° edición
(AACR 2). Las normas se adaptaron en cuanto al ingreso de instituciones
u organismos oficiales argentinos, los cuales entraron directamente,
vale decir sin el encabezamiento alusivo al país de origen.
También se modificó en ocasiones, el ingreso de los
apellidos y nombres, adoptándose los de uso más frecuente.
Finalmente se resolvió optar por un nivel sencillo de descripción
que fuera de fácil acceso para todo tipo de público.
Los últimos números señalados en el asiento
a continuación de la cantidad de páginas, corresponden
a las signaturas topográficas de uno o varios ejemplares
de un mismo libro.
Meses después del derrocamiento del Presidente,
unos 3115 volúmenes que poseía en la Casa de Gobierno
fueron trasladados al Archivo General de la Nación, sin que
mediaran actuaciones administrativas. El material bibliográfico
permaneció alojado en el subsuelo de nuestro edificio y naturalmente
fuera de la consulta.
Un estado de fondos efectuado en 1971, bajo la
dirección de Guillermo Gallardo, puntualizaba la ausencia
de algunos ejemplares, y adquiere gran significación dado
que se trata del primer documento que menciona la existencia de
la biblioteca.
En 1974, durante la gestión de Jorge Funes,
se le ofreció a Perón la restitución de sus
libros, al tiempo que se lo informaba acerca del destino de otros
1432 ejemplares de su pertenencia, que permanecían ubicados
en otra área del Ministerio del Interior. Si bien no consta
ninguna actuación a través de la cual Perón
haya rechazado este ofrecimiento, las obras continuaron en poder
del archivo, aunque en un local más apto para su preservación.
Recién en 1989, con el traslado de los libros
que se encontraban depositados en la Dirección de Despacho
del Ministerio del Interior, pudo completarse la totalidad del fondo.
Como consecuencia de estos dos ingresos, la parte de la biblioteca
transferida a continuación de la Revolución Libertadora,
lleva numeración corrida que principia en el número
1, precedida de la sigla BJDP; en tanto que la segunda trasladada
en 1989, cuyo topográfico también se iniciaba en el
número 1, quedó sin modificar. Esto permitirá
al investigador individualizar cada una de las dos entregas.
Los libros comprenden un período de la Argentina
moderna caracterizado por profundas transformaciones. Desde la Gran
Depresión hasta la segunda posguerra, se generaron rápidos
cambios que afectaron estructuralmente al Estado argentino y que
en alguna medida, también obedecieron a la influencia internacional.
El estado peronista tuvo muchos de los elementos que identificaron
al estado benefactor en Europa occidental: dirigismo, nacionalismo
y tendencias autarquizantes en el plano económico, asistencialismo
social y preeminencia de las corporaciones por sobre los partidos
políticos.
La Biblioteca incluye títulos sobre temas
militares de las tres armas (estrategia, logística, armamento,
reglamentos e instrucciones, ejercicios tácticos) tanto argentinos
como extranjeros. Asimismo brinda información detallada sobre
diversas guerras libradas durante los siglos XIX y XX, tales como
las guerras del Paraguay , Franco-Prusiana, Ruso-japonesa, Sino-japonesa,
Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial.
En economía reúne obras sobre ganadería,
agricultura, minería, industrias, bancos, finanzas públicas,
colonización, censos y estadísticas, precios y salarios,
marina mercante, servicios públicos, ferrocarriles y navegación,
mereciendo especial atención las dedicadas al Consejo Nacional
de la Posguerra y a los planes quinquenales.
En cuanto a las políticas sociales, se destacan
los libros alusivos a la asistencia, los seguros, la previsión,
la vivienda, la inmigración y la salud pública, incluyendo
en el rubro trabajo, aquellos referidos a los convenios colectivos,
los derechos del trabajador, los sindicatos, la Confederación
General del Trabajo y en general todo cuanto alude al movimiento
obrero. El derecho laboral se suma a las otras obras existentes
sobre derecho constitucional, penal, comercial, civil, internacional,
agrario y minero.
Los libros sobre política permiten rastrear
las fuentes ideológicas del justicialismo, el funcionamiento
del partido, su incidencia en la acción de gobierno y su
enfoque doctrinario de las relaciones internacionales desde la Tercera
Posición. Tampoco están ausentes los otros partidos
políticos argentinos, en especial la Unión Cívica
Radical y el Partido Comunista.
Finalmente conserva obras de historia, antropología,
etnografía, arqueología, arte, arquitectura, biología,
deportes, filosofía, física, geología, medicina,
odontología, sociología, psicología, religión
y literatura en sus diversos géneros (novela, poesía,
teatro, cuento).
Numerosos ejemplares llevan la dedicatoria de sus
autores, y otros presentan encuadernaciones preciosistas.
Los alrededor de 3.800 registros bibliográficos
representan un conjunto de referencias insoslayables para el estudio
de los orígenes y evolución de la democracia en la
Argentina, de los costos de su afianzamiento y de su particular
pendulación con los regímenes autoritarios, posibilitando
al investigador el análisis del siglo que concluye, a través
del abordaje de una notable diversidad de enfoques.
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